sábado, 11 de septiembre de 2004

Esto lo debí postear ayer

Escrito por Joserra Ortiz. Publicado originalmente en el blog Cantina de Arrabal.

Es la primera y última vez que utilizo el verbo postear. Lo hago en honor de mis amigas blogueras y ya. Y bueno, esto lo debí haber pegado ayer aquí, así que si alguien lee esto no se fije en los errores de sintaxis, ayer me sentía de la verga...

Sobre el fin de semana

Este fue un fin de semana un tanto extraño. Un tanto malo, más bien. Es triste cuando no se tiene nada que hacer, pero es aún más triste cuando la muchacha con la que vas a salir se olvida del plan y adquiere otro compromiso. Íbamos a ir a un lado fuera de la ciudad y me pasé toda la tarde de ayer investigando cómo llegar allá y cuáles eran las mejores opciones de camino ya que se pronosticaban lluvias. Me puse guapo y toda la cosa. Y, ¡chin! Que se saca de onda cuando llegué a recogerla. En el momento en que me dijo que se había olvidado (no lo dijo así, pero eso significaba su larga disculpa) sentí como si un cubetazo de granizo me cayera por la espalda. Claro que tuve que fingir calma y aparentar que todo estaba chido, que no había tos, que yo muy chingón podría ir al cine o alcanzar unos amigos para comprar unas cheves. Por supuesto que durante el par de horas que pasé en su casa platicando me sentía muy chingón y llegué a pensar que en verdad no había pedo si se había olvidado de nuestros planes, que total y mejor me iba a mi casa a escribir la noveletion que estoy escribiendo. Pero cuando la vi subirse al otro carro y despedirse de lejos me sentí como… como hace mucho no me sentía: bien de la verga. Así que bueno, lo que más temía ha pasado y la situación de ayer mi hizo comprenderlo: estoy enamorado… en la madre, ¿no?

Por lo demás el fin de semana no me gustó mucho. Apenas si escribí unas diez páginas y el viernes me pasé con la cheve, llevaba un mes muy bien sin pasarme con el trago y volví de pendejo. Regresé a una dieta basada en tacos y gorditas (lo cual no es nada chingón) y vi una película malerrima en el canal de cine mexicano por cable. Ni me preguntan cómo se llamaba la película, no sé, pero les puedo decir que el tema musical era esa mamonsísima canción de tú eres mi hermano del alma realmente el amigo.

Es raro tener un fin de semana tan calmado (en cuestión tareas) después de tantas semanas de exceso de trabajo. Lo malo es que, estoy seguro, mañana comienza de nuevo la chinga.

Terceras jornadas de detectives y astronautas

Pues bien, que ya en unos quince días empiezan las jornadas en su tercera edición. Este evento lo iniciamos mi cuate Francisco Calleja y yo en el 2002, cuando él estaba a punto de graduarse de la maestría y yo era un infeliz morrete de tercer semestre de licenciatura. Este proyecto, que llega ahora a su tercera y pomposa edición, se lleva a cabo en el marco de la Feria Internacional del Libro de Monterrey y, originalmente, se consideraba un esfuerzo para juntar algunos escritores mexicanos de género policiaco y ciencia ficción. En la primera edición nos acompañaron Gerardo Porcayo, José Luis Zárate, Miguel Ángel Fernández y mi cuate Juan Hernández Luna. También estaba programado el maestro Rafael Ramírez Heredia pero creo que tuvo una complicación y se regresó a su casa antes de que empezara el evento. Como ven fue un primer cartel cargado mucho hacia el lado de la ciencia ficción pues todos los invitados, los cuatro, se dedicaban a eso. Solo Juan Hernández iba como representante del policiaco presentando su novela Naufragio, pero contémoslo dentro de la banda cienciaficcionera porque uno de sus varios premios es, precisamente, el kalpa de ciencia ficción que daban en Puebla. El evento salió muy bien aquella primera vez, aunque no hubo muchos asistentes. Mis temores de que todo aquello se llenara de treckies y pubertos lactantes admiradores de Luke Skywalker se disiparon cuando descubrí que los asistentes no eran eso en su mayoría.

Al siguiente año ya era yo el único organizador y pues, también, me tome la libertad de escoger a los invitados. Repetimos a Juanito Hernández por el éxito que había tenido un año antes y, sobre todo, porque acababa de salir publicada su novela Yodo la cual ha tenido una muy buena aceptación hasta la fecha. La figura choncha de las segundas jornadas fue, sin lugar a dudas, el maestrazo Paco Ignacio Taibo II que llenó la sala (a la que le cabían 60 personas pero eso ya es ganancia, la cultura en serio que está de salida aquí, como comentaba Bef en su blog). Para cerrar el evento me lanzé a invitar a dos chavos a lo que yo admiraba (y admiro todavía) mucho por sus trabajos en una revista que yo leía con avidez en mi juventud: Complot Internacional. Bef y Pepe Rojo vinieron a hablar de sus proyectos editoriales, de la ciencia ficción y de todas las cosas que hacen. Los asistentes salieron contentísimos con todo lo que descubrieron en estos dos jovenazos que representaban un modelo cultural totalmente distinto a los otros invitados de la feria (con decirles que al mismo tiempo que Pepe Rojo hablaba, en la sala de al lado Miguel Ángel Cornejo tenía a 400 asistentes babeando con ese choro de ser triunfadores). Los buenos resultados del año pasado emocionaron tanto a los de la Feria del Libro que mi compa Pablo Maya me dio chance de hacer y deshacer en esta edición.

Y bueno, pues este año el cartel está más chingón que nunca. Por desgracia no viene mi compa Juanito Hernández Luna (aunque ya lo traje en Mayo pasado a Monty), pero hay otras figuras igual de interesantes: abriremos el evento con la presentación de la nueva novela, La Mara, de Rafael Ramírez Heredia. Después estarán Armando Vega-Gil con doble evento: por la mañana la lectura del Diario íntimo de un Guacarroquer y, por la tarde, la presentación de su poemario Vagamundo; el mismo día que el Armambo estará J.M Servín, cuate que me recomendó Pepe Rojo y que su novela Cuartos para gente sola en serio me sorprendió, presentando la novela con mi amigazo Rodrigo Pamenes (Pámenes, ¿verdad?). Los dos siguientes días Bef y Pepe Rojo estarán dando un taller gratuito para crear y publicar medios impresos alternativos y, si se animan, por la mañana damos un tour preparatoriano para que los nuevos chavos los conozcan (se me antoja que presenten libros y pulpo cómics). El último día tenemos broche de oro: Guillermo Fadanelli presentará su nuevo libro Dios siempre se quivoca.
¿Está chingón, no?

martes, 7 de septiembre de 2004

No sé si sean los años

Escrito por Jaime Garza. Publicado originalmente en el blog Pavimento.

No sé si sean los años. A veces en tono de broma dicen "ya estás viejo Jimmy, no es lo mismo ahora". Y sí, la espalda me duele más seguido, tengo que tomar siesta por las tardes, a duras penas logro ver una película completa sin quedarme dormido y si puedo sentarme a escribir más de un párrafo seguido es motivo de celebración. Pensándolo bien no creo que sean los años, el estilo de vida es el que jode. Hay que pagar la cuenta de todas aquellas noches sin dormir y los días que pasé sin hacer ejercicio. ¿O no? Tal vez sea otra clase de cansancio. Soy una persona de pocos amigos y casi nunca los veo, pueden pasar meses sin que estreche la mano de alguien. No me agrada conocer personas. Así sean escritores, pintores o zapateros, lo más seguro es que los deteste. Salir es motivo de preocupación, hay un esfuerzo terrible en ir a comprar una bolsa de sal al super, lo más seguro es que alguien me de una zancadilla y tenga que hacer algo al respecto. Es cierto, en mi auto llevo un tubo de acero y no lo pensaré dos veces antes de usarlo. No lo escribo para impresionar a nadie. Es un tubo muy pesado y es odioso cargarlo. No debería estar ahí y todos los demás deberían ser más amables. En alguna parte escribió Ray Loriga “una pistola y nadie a quien disparar, esa es mi idea de la felicidad”. El arrebato, los puños y los tubos de acero pesan demasiado. Es el extremo duro de ir a la contra. Mis rodillas están temblando por llevar ese saco de granadas sobre la espalda y es inútil, el enemigo es numeroso y no alcanza para todos. Nadie ha dicho que la batalla se ha perdido, hay que darle paso a la estrategia, dejar que el analista diga a dónde apuntarán los misiles. Construir un arma poderosa.